La ‘Síntesis’ del Sínodo, aprobada ‘a la búlgara’, pasa de puntillas por los grandes desafíos de la Iglesia española


“Es la voz del Pueblo de Dios”. El gran aplauso de la mañana en la Fundación Pablo VI fue cuando, en plena lectura de la ‘Síntesis sobre la fase diocesana del Sínodo sobre la sinodalidad de la Iglesia que peregrina en España’, se habló de la participación de los laicos en el proceso de elección de obispos. Un gran paso adelante, de convertirse en ley. Lamentablemente, uno de los pocos que se dieron en todo el resumen, que se suponía debía serlo de las aportaciones llegadas de todas las diócesis.

¿Es ésta la voz del Pueblo de Dios? El resumen elaborado por la comisión del sínodo de la CEE adolece de falta de valentía. Hubo mucho miedo entre quienes lo redactaron, o censura por parte de quienes debían darle aprobación. El texto, que supone (no podemos obviarlo) un paso adelante en la participación de todos los cristianos en la construcción de la Iglesia en nuestro país. Por primera vez, fieles de toda condición (laicos, religiosos, sacerdotes, obispos… hombres y mujeres -más mujeres que hombres, por cierto-, jóvenes -aunque pocos….-) trabajan en común en pos de una idea: una Iglesia más participativa.

Dicho esto, suena que la montaña ha parido un ratón. O que al ratón lo han convertido en un hámster que no asusta al gran elefante de la estructura. Y es que, en las 13 páginas que recorren la síntesis, apenas hay referencias a los temas que la misma síntesis reconoce que se han abordado: la mujer, los abusos, el celibato… Da la sensación de que ese ‘clericalismo bilateral’ que se denuncia en el texto se ha hecho presente, con fuerza inusitada, en la redacción del mismo.

¿Cómo puede ser que el contacto con el mundo LGTBIQ+ se despache en un párrafo, sumándole además “otras realidades”? ¿Cómo puede ser que el tema de los abusos tenga apenas dos líneas en el resumen final? ¿Por qué si el de la mujer es reconocido como el asunto que más importancia ha tenido, la cuestión del sacerdocio femenino aparezca dentro de un párrafo sumamente confuso, y además, para subrayar que lo que se pide es que, “como Iglesia, dialoguemos sobre ellos con el fin de permitir conocer mejor el Magisterio respecto de los mismos y poder ofrecer una propuesta profética a nuestra sociedad”?

Lo mismo sucede con el celibato opcional y la ordenación de casados que, además, se subraya, ha surgido “sólo en algunas diócesis y, en ellas, por un número reducido de grupos o personas”. Da la sensación de que los redactores de la ‘Síntesis’ quisieron dejar claro este punto, no fueran a ser tachados de ‘rojos peligrosos’ ‘ cismáticos’. Con todo, ya han salido los de siempre a denunciar la ‘confusión doctrinal’ de los sinodales. En fin…

Sea como fuere, y aunque se haya tratado de silenciar, no se puede ocultar que la mayor parte de los católicos españoles quieren cambios. Y los quieren ya. Porque la diáspora al desierto de la irrelevancia es clara en nuestro país, y en toda Europa. Y si la Iglesia pierde esta oportunidad, será la última. De todos depende aprovecharla.