Salmo XVI
R/. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor
Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R/.
Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,
y no vacilaron mis pasos.
Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras. R/.
Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R/.
Señor, presta oído a mi súplica
inclina el oído y escucha mis palabras.
Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Según los salmos, Israel oraba para dar gracias, para alabar a su Dios y para refugiarse en la bondad de su0 Dios. ¡Bella guía para nosotros! Alabar a Dios en medo de tanta confusión; Dar gracias a pesar de tantas dudas; Y en medio de las guerras, las hambres y de los miedos pedir confiadamente que no cobije bajo sus alas.
Luis Alemán Mur